Y el tiempo sigue su marcha… implacable como todo en la naturaleza y… de pronto cumplo un año más.
Cada año suelo escribir en mi cumpleaños, al principio en mi diario privado y últimamente en este blog. Y he leído los años pasados como un reconocimiento a haber pasado por momentos complicados, lágrimas y frustraciones, y cómo todas esas cosas me ayudaron a crecer y a ser mejor persona. Este año tengo que reconocer que ha sido muy diferente. Reflexioné mucho, tal vez acostumbrada a un patrón que se había vuelto un poco repetitivo, pero… no encontré lo mismo que otros años. Más bien ha sido un año de crecer bonito, de sonreír, de ver suceder lo que creía imposible, de enorgullecerme de mí y de mi trabajo, de lograr sueños que no había podido lograr…

La verdad, me siento como si fuera una planta que ponen al sol, la riegan todos los días y florece increíble porque la pusieron al cuidado de alguien que poda sus hojitas malas y le pone música clásica en las mañanas. He pasado un año en el que todas las mañanas he dado gracias a Dios por mi vida, por los sueños que he ido logrando, por la vida de mi hija (a la que veo cada vez más grande y hermosa) y por los bonitos momentos que viví.
Este año no vengo a felicitarme por mis logros a pesar de la adversidad, ni por mi resiliencia ante los momentos difíciles. Este año no vengo a reflexionar sobre las lágrimas ni sobre el dolor. Este año solo quiero dar gracias por uno de los mejores años de mi vida, por uno que hizo que muchas noches me fuera a la cama con una sonrisa, y por uno que me enseñó que el crecimiento no se da necesariamente con sufrimiento. Uno donde aprendí que también hay momentos en los que uno crece solo porque le dan el espacio para estirarse, porque una vida llena de amor solo puede atraer más amor y más belleza. Y que eso también está bien.
Estoy consciente de que la vida es una rueda de la fortuna. Que nada dura para siempre, y que esa es un poco la magia de vivir. Supongo que sin la oscuridad nunca valoraríamos la luz pero… ojalá la vida me mantenga en paz muchos años más, jajaja. De algún modo siento que no ha sido totalmente gratis, que he trabajado por ello, y me encantaría seguirlo disfrutando un rato más.
Rocío de 38: te abrazo. ¡Me da gusto que pudiste vivir este año! De verdad celebro el descanso de tu cerebro y la paz que por fin llegó a tu corazón. También reconozco que aunque ha has tenido suerte para colocarte en lugares bonitos, con personas que te han cobijado y querido, también es resultado de lo que sembraste. De que mantuviste la fe incluso cuando parecía que nada florecía. Reconozco tu trabajo interior, tu constancia, tus ganas de incomodarte para avanzar, tu pasión por aprender, y sé que eso fue parte de lo que hizo posible este año lleno de luz.
Rocío de 39: solo pido que sigas rodeada de amor, que sigas hablándote bonito en el espejo, que continúes agradeciendo tu vida y compartiendo esa paz que tuviste este año.
Deseo que aprendas desde la humildad y desde el amor, y sigas evolucionando.
Deseo que la vida te sonría.
Deseo que vivas feliz y sigas cumpliendo tus sueños.
¡Feliz cumpleaños, guapa!








