"Estudia programación y tendrás trabajo asegurado". ¿Te suena? Era el mantra de hace tres años. Hoy, miles de juniors miran LinkedIn con frustración mientras leen "se requieren 3+ años de experiencia" en cada oferta.
¿Qué ha pasado? ¿Ha explotado la burbuja tech? ¿La IA nos ha robado el trabajo antes de empezar?
La respuesta corta: no, pero el juego ha cambiado por completo.
Venimos de la fiebre del oro digital. La pandemia disparó la demanda de desarrolladores hasta niveles absurdos: empresas contrataban "por si acaso", los sueldos se inflaban y parecía que cualquiera podía entrar en el sector, sin embargo, esa fiesta ha terminado.
Pero aquí viene la otra cara de la moneda, te doy tres argumentos por lo que siempre soy optimista:
- Digitalización transversal: La tecnología ya no es solo cosa de "tech companies"; todos los sectores (salud, energía, industria) necesitan talento. Esto hace más accesible tecnología que antes estaba confinada a unos pocos, por lo que el mercado se expande.
- Condiciones laborales: Incluso con el ajuste de mercado, la flexibilidad y los sueldos siguen siendo muy superiores a la media de otros sectores.
- La paradoja de la barrera: Que sea difícil de entrar, también te protege una vez que estás dentro.