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Lima arde: los incendios que apagan el aire y encienden la alerta ambiental
En los últimos años, los incendios urbanos y forestales en Lima se han convertido en una amenaza silenciosa para el medio ambiente. Más allá de los daños materiales y económicos, cada siniestro libera toneladas de gases contaminantes, destruye áreas verdes y agrava la crisis climática en una ciudad que ya enfrenta altos niveles de contaminación.

Infografía de los últimos incendios ocurridos en Lima.
Solo entre 2023 y 2025, el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) registró más de un centenar de incendios en la capital, la mayoría en almacenes, mercados y zonas periurbanas. Cada uno de estos eventos no solo deja pérdidas millonarias, sino también un impacto ambiental duradero.
Según datos del Ministerio del Ambiente (MINAM), los incendios urbanos generan partículas finas (PM2.5) y dióxido de carbono (CO₂) que permanecen en la atmósfera durante días, afectando la calidad del aire y la salud de miles de limeños. Estas emisiones equivalen, en algunos casos, a las de cientos de vehículos circulando por toda la ciudad durante un año.
Los distritos con mayor número de incendios como Cercado de Lima, San Martín de Porres, Villa El Salvador y Ate, ya que albergan zonas industriales y depósitos de materiales inflamables. Cuando el fuego alcanza áreas naturales o cercanas a humedales, el daño se multiplica.
Durante un incendio, los niveles de contaminación atmosférica en Lima pueden duplicar o triplicar los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El Ministerio de Salud (MINSA) advierte que la exposición prolongada a este aire contaminado incrementa los casos de asma, bronquitis y enfermedades cardiovasculares, especialmente en niños y adultos mayores.Las partículas emitidas por la combustión de plásticos, aceites y metales pesados pueden permanecer suspendidas hasta 72 horas, afectando distritos lejanos al foco del incendio. Esto convierte cada siniestro en un problema metropolitano, no solo local.
El MINAM ha señalado que la recuperación de suelos quemados y la reforestación urbana pueden tardar entre 5 y 10 años, dependiendo del nivel de daño. Cada incendio no solo borra hectáreas de vida vegetal, sino también años de esfuerzo en mitigación climática.
Los incendios en Lima ya no son solo tragedias urbanas: son catástrofes ambientales que degradan el aire, destruyen la biodiversidad y aceleran el cambio climático en una ciudad que respira con dificultad.
Mientras las llamas se apagan con agua, la contaminación y el daño ecológico continúan encendidos, recordando que la verdadera emergencia está en el aire que respiramos.

